NIÑAS Y NIÑOS

Un niño y una niña no son dos niños.

Una niña no es el femenino de un niño.

Una niña cuidando a un niño no es una madre.

Un niño que crece no es un juguete.

Un niño que roba para comer no es un delincuente.

Un niño preso es una acusación para nuestra pretendida humanidad.

Un revolver de plástico no es un juguete, sigue siendo un revolver.

Una niña anoréxica no es una Barbie.

Un niño o una niña desnutrida son un grito que no calla nunca. Nunca.

Una niña o un niño golpeado son nuestros sueños lastimados.

Una niña que prostituyen no es una prostituta, es una víctima del abuso sexual, una víctima también de nuestra indiferencia.

Un niño que trabaja no es un trabajador, es una víctima del capitalismo.

 

(Texto colgado en una de las paredes de la Escuela libre Paideia, Mérida. Desconocemos la autoría).

 

Damos comienzo oficial…a las obras de nuestro espacio!!!!

AUTOGESTIÓN, SOLIDARIDAD, ILUSIÓN Y MUCHO AMORRRRRGGGGG!!!

Este proyecto se autofinancia con las cuotas que cada familia puede aportar, partiendo de unos mínimos básicos y con la idea de que nadie se quede fuera por cuestiones económicas. También se financia echándole mucha imaginación!! si quieres colaborar con unos eurillos aquí tienes nuestro número de cuenta en Triodos (lo menos malo entre la basura):

IBAN ES3314910001213000060422

Se agradece la difusión!!! Salud y alegría!

 

 

Por una escuela feminista.

La escuela es una fiel reproductora de la sociedad patriarcal, incluso en algún aspecto responsable directa de la creación de situaciones generadoras de desigualdad. Este escrito busca visibilizar conductas machistas en la cotidianeidad de los espacios de aprendizaje. Aporta un listado claramente inconcluso que espera y desea ser completado colectivamente.

En el ámbito de la comunicación podríamos empezar por el lenguaje. El lenguaje masculino es masculino. Parece una obviedad, pero es una triste realidad. En el lenguaje escrito intentamos la inclusión con el uso de a/o y @, aunque en la práctica la tendencia creemos que es a leerlo en masculino; por tanto, nosotras proponemos el lenguaje femenino y el neutro (el real) en el lenguaje escrito. Y si queremos dar un pasito más “les niñes”, para romper con el binomio reduccionista masculino y femenino. El uso del masculino como neutro predispone a definir cuál es el papel social, si consideramos que los referentes de “prestigio” (entre infinitas comillas por su cuestionamiento como “referentes”) son masculinos: el policía, el juez, el médico, el presidente, el rey…

Pero en el ámbito comunicativo debemos atender a otras aspectos como el tono de voz, por ejemplo. Siendo más “dulce” hacia las niñas y más “agresivo” hacia los niños. O igualmente la utilización de diminutivos con las niñas (“el osito”) y superlativos con los niños (“¡Vamos grandullón!”)

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Foto de Kate T. Parker.

Otro ámbito importante es la generación de expectativas. Frases como “Un par de chicos fuertes que me ayuden a mover esta mesa”. Pudiéndose pensar: “Yo no soy chico, así que no me está pidiendo que ayude y además no debo ser fuerte”. Generando igualmente expectativas resaltando la belleza y la delicadeza en las niñas y la inteligencia y la fuerza en los niños como pretendidas cualidades “naturales”. Teniendo además un añadido en la connotación que se le da a estas palabras, ser fuerte se entiende como positivo, mientras que la delicadeza se tiene como algo negativo. Otro ejemplo pudieran ser frases como “Las niñas son más calladas y tranquilas”, pudiéndose interpretar expresiones como ésta como generadoras de sumisión, de negación de la capacidad de autodefensa…

Sería interesante observar las bromas que realizamos a los niños y la casi inexistencia hacia las niñas.

Y un aspecto muy determinante en los espacios de aprendizaje es la actitud que manifestamos en relación al juego. La creencia de que las niñas son más delicadas, más débiles, implica un mayo nivel de protección, que puede no sólo limitar el juego, sino también la capacidad de autoconocimiento de las capacidades propias, estando condicionada por las apreciaciones externas. O directamente el uso de expresiones como “No seas tan bruta que pareces un chico”. Apuntar asimismo la limitación que provoca la ropa con la que vestimos (puesto que en la mayoría de las ocasiones no permitimos que elijan la vestimenta deseada). Vestidos, sandalias, zapatos… pueden limitar los movimientos, pero “Es que está tan bonita”. O el uso de complementos como lazos que estorban en muchos juegos por su fragilidad, peinados que se deshacen con el movimiento…

Las interacciones. Las interacciones de las personas adultas hacia las niñas y los niños, la actitud y el lenguaje que se asume pueden ser realmente dañinas. Ante una caída: “Mi niña, pobrecita, ¿estás bien amor?”. Ante un niño: “Venga valiente que no ha sido nada. Vamos machote, arriba”. Cuando se manchan jugando: “Pero princesa, ¡el vestido blanco!” vs “Si es que eres un travieso, todo el día lavando ropa”.

El uso de materiales sexistas. Películas, canciones, cuentos… con claro contenido sexista, en muchos casos de forma totalmente consciente, pero justificando la necesidad de emplear “cuentos tradicionales” por su contenido. La ausencia de mujeres en los libros de texto (sobre todo en los libros de historia) o siendo necesario reflexionar sobre qué actividades realizan. Y los juguetes: relacionados con la acción para los niños y con los cuidados para las niñas.

El uso de los espacios. Cuestión de la que directamente pudiera responsabilizarse a las escuelas como generadoras de desigualdad. Colocar un campo de fútbol y otro de baloncesto ocupando la mitad del patio, condiciona a que los niños posean el monopolio del espacio. “Pero las niñas también pueden jugar al fútbol”. Sí, es cierto, pero culturalmente se incita, se fuerza, a que sean los niños quienes lo hagan. ¿Cuantos partidos de fútbol o de baloncesto femenino podemos ver en la televisión en comparación a los retransmitidos de hombres?

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Foto de Kate T. Parker.

Y en último lugar, pero no por ello de menor importancia, la sexualidad. “¿Ya tienes novia?” condicionando, determinando la orientación sexual, “¿Ya tienes pareja?” si acaso, aunque también pudiera analizarse como símbolo de perpetuación de la pareja monógama heterosexual. E incluso siendo una pregunta completamente absurda a según qué edades, por carecer de significado para les niñes. La interiorización de la cultura de la violación desde la niñez: “Si te tira del pelo es porque le gustas”. Y para terminar, el menor contacto físico hacia los niños y el menor número de conversaciones relacionadas con emociones y sentimientos con los niños: por considerar que acompañar el ámbito emocional provoca “debilidad”.

Desde las Escuelas Libres se le da mucha importancia a la formación sobre acompañamiento y muy poca a la formación feminista. Podríamos pensar que el hecho de “acompañar al ser” es suficiente para paliar el patriarcado en los espacios respetuosos, pero es insuficiente si no nos hacemos un trabajo introspectivo familias y acompañantes que pueda paliar este sexismo cotidiano y normalizado que llevamos dentro y que nos hace tener sutiles diferencias a la hora de relacionarnos con les niñes.

No tenemos excusa para empezar a trabajar estos ámbitos, no podemos culpar a la Inspección educativa, al Ministerio de Educación, a los recortes, al currículum, a la cultura… aunque es cierto que es un duro trabajo por los valores que tenemos interiorizados o por la pérdida de privilegios que supone para los hombres. Pero únicamente desde el trabajo de deconstrucción de las personas adultas y su relación respetuosa con la niñez podremos ir reduciendo el patriarcado en los espacios de aprendizaje. Que el papá aparezca con un mandil en la cocina es necesario, pero es claramente insuficiente.

Por una escuela feminista

Acompañando a La Tribu…salimos en la radio.

Lxs compas de Cabezas de Tormenta nos invitaron a charlar en su programa nº 119…

#119 – Acompañando a La Tribu

Los fundamentos de una verdadera autonomía.

Los momentos de juego en que el pequeño actúa por sí mismo.

El potencial innato del pequeño comporta una tendencia al crecimiento y al desarrollo. Los niños y las niñas son empujados por una fuerza interior, un deseo de experimentación de su cuerpo y de los objetos del entorno. El cuidado corporal de calidad favorece esta tendencia innata del pequeño a conocer y a habitar su cuerpo, a extraer aprendizajes del ejercicio de sus funciones corporales y a aceptar los límites de su piel, que separa el «yo» y el «no-yo».

En este proceso, se observa una progresión permanente y una sucesión de etapas comunes a todos los pequeños, pero con un ritmo propio para cada uno de ellos.

  • mantener y dar apoyo a este gusto innato y natural;
  • protegerlo para que no se inhiba;
  • proporcionarle las condiciones que favorezcan su desarrollo.

A través de esta actividad el pequeño puede acumular las experiencias que favorecen no sólo un desarrollo motor armónico, sino también:

  • la construcción de las bases de su sentimiento de eficacia y de desarrollo intelectual;
  • el desarrollo de su capacidad para ser un adulto creativo y responsable

Ser activo de una manera autónoma desde bien pequeño tiene, pues, importancia tanto para el presente como para el futuro. Además, es fuente de placer y de satisfacción. Por eso es importante para todos los pequeños, criados en familia o en colectividad,vivir desde bien pequeños en unas condiciones que les permitan descubrir el placer que les puede producir su propia actividad espontánea y hacerla crecer gracias a los resultados obtenidos. A todas las actividades corporales se asocia una necesidad de ejercerlas y desarrollarlas, aunque esta necesidad no empiece a manifestarse hasta un cierto estadio de maduración física y psíquica del niño. Cada nueva adquisición procede de la precedente, no emerge hasta que la precedente está bien acabada y forma una base sólida para las adquisiciones futuras, puesto que procura al pequeño un dominio real del gesto y una seguridad en la ejecución.
Cuando observas un bebé en buen estado psíquico, con un espacio suficiente y juguetes adecuados, percibes en sus ejercicios un interés vivo, una atención concentrada, una tenacidad y una intrepidez serenas, que a menudo no se observan de una manera tan nítida en los niños de más edad. A nuestros ojos, se muestra cada vez más experimentado en aquello que emprende.

El vídeo ilustra las bases del Método Feldenkrais, si bien lo hemos escogido porque nos parece que muestra el placer que un bebé siente cuando se mueve de forma autónoma, la armonía en sus gestos, así como también las posturas intermedias, tan importantes para el asentamiento de una base sólida en el desarrollo psicomotor.

Papel del adulto. Interacción adulto-pequeño en la corta distancia.

El respeto de la actividad libre del pequeño demanda un seguimiento atento de los adultos, basado en los conocimientos y las observaciones. Para este seguimiento, hay que dar a cada momento unas respuestas tan adaptadas como sea posible a las necesidades de actividad del pequeño. Estas respuestas, por su parte, susciten en él el deseo de avanzar. ¿Cuáles son los elementos esenciales de este seguimiento?
Sentirse seguro es indispensable para el pequeño. La base de este sentimiento le es proporcionada por la seguridad afectiva que le procura una relación con el adulto cálida, hecha de ternura y de confianza. Esta relación es uno de los elementos impulsores de su gusto por la actividad libre y autónoma, fuente de placer y de experiencias que favorecen un desarrollo armónico, sustentado por
un sentimiento de eficacia en sus relaciones con el adulto y en aquello que emprende. El gusto de la actividad se agota bien pronto si no es alimentado
por esta relación afectiva. Pero el sentimiento de seguridad se construye también en el pequeño de acuerdo con el apoyo que le proporciona el adulto. Este apoyo pasa por un conjunto de elementos que examinamos a continuación.

  • Desde el momento en que el pequeño «hace saber» con alguna especie de signo que se encuentra en dificultades, el adulto que lo ha oído le indica que se ha dado cuenta, aunque esté fuera de su campo visual. De hecho, para el
    pequeño en actividad libre, estar solo no significa sentirse abandonado, sino que se trata más bien de largos momentos de serenidad y de juego tranquilo sin intervención directa intempestiva del adulto. La intervención directa en la actividad del pequeño le priva de la satisfacción de actuar por sí mismo y modifica sus expectativas y sus iniciativas. Además, le procura una gratificación de una intensidad tal que suscita una dependencia a la que renunciará difícil mente. El pequeño, si se siente frustrado y desanimado por el hecho de no llegar por sí mismo, tan de prisa y fácilmente como con un adulto, a una determinada satisfacción, pierde interés y placer en el ejercicio de las actividades que corresponden a su nivel de desarrollo. Se siente frustrado porque estos pocos momentos de juego iniciados por el adulto han suscitado expectativas que no siempre pueden ser satisfechas. Deviene cuanto más avanza, más dependiente, en lugar de estar cada vez más seguro de sí mismo y ser más independiente. Si espera la iniciativa desde el exterior, fácilmente da la impresión de aburrirse, al no saber qué hacer por sí mismo. Proponiendo al pequeño unos objetivos que no son los suyos, la intervención del adulto no sólo estorba su actividad autónoma y sus propios objetivos, sino que también aumenta artificialmente la dependencia del pequeño respecto del adulto; mientras que la actitud respetuosa por la autonomía proporciona la base de una relación adulto pequeño en la cual cada uno presta atención al otro y vive en una confianza mutua.
  • El respeto por la actividad autónoma del pequeño no significa de ninguna manera la indiferencia del adulto. Éste está cerca, entre él y el pequeño hay una relación a distancia y, en algunos momentos, interacciones visuales o intercambios de palabras o de sonidos. El punto importante es que la criatura pueda sentir e imaginar la presencia del adulto, saber por experiencia que está allí, que está disponible si lo necesita. De vez en cuando el adulto reconoce el éxito del pequeño por medio de un comentario oral y le ayuda a tomar consciencia de sus resultados. El pequeño, por su parte, tiene necesidad de compartir su alegría con un adulto que quiere cuando asume un nuevo resultado. Pero se ha de sentir también aceptado y apreciado aunque no haya ningún resultado espectacular. El adulto, con un lenguaje rico durante los intercambios de gestos y palabras, permite que el pequeño, a su nivel, pueda tomar consciencia de sí mismo y de su entorno y pueda situarse en los acontecimientos de su vida y sus relaciones.
  • El respeto del ritmo de sus avances motores, que implica no ponerlo nunca en una postura que el pequeño todavía no domina por sí mismo o animarlo a hacer alguna cosa más allá de sus capacidades, forma parte también del apoyo indirecto que el adulto ha de proporcionar.
  • La tarea del adulto consiste también en poner al pequeño en condiciones tales que pueda ejercer sus competencias, a pesar de estar protegido de las situaciones peligrosas. La atención y el interés del pequeño se establecen al ritmo exacto de su madurez y al nivel correspondiente a su estadio de desarrollo, cuando su espacio de juego está bien acondicionado, es decir, cuando hay una cantidad adecuada de buenos juguetes, no está rodeado de juguetes sobreestimulantes y «provocadores» (que comienzan a moverse o a producir ruidos en cada uno de los gestos involuntarios) y que se siente bien en su cuerpo y libre en sus movimientos.

Nos parece interesante este vídeo por que en él podemos observar un entorno preparado donde las bebés están completamente entregadas a la exploración, tanto de sus propios movimientos como del entorno. Las adultas están presentes, atentas, pero no interfieren en los movimientos de las peques.

 

Fuentes:

Extracto de un artículo de Judith Falk, con el mismo título.
Publicado en la revista Infancia: educar de 0 a 6 años. ISSN 1130-6084, N.º 116,2009, 21-31.
También puedes acceder al resto del artículo en el siguiente enlace: http://www.seminariopikler.com/documentos/mediateca/articulos/Los_fundamentos_de_una_verdadera_autonomia_Judit_Falk.pdf

Vídeo:

Las bases de Feldenkrais – Desarrollo Humano, Gatear