La Tribu en ruta I

Los otoños son movidos para las integrantes de La Tribu. Hoy os vamos a hablar de dos eventos en los que vamos a participar próximamente.

El primero de ellos es “Autogestión en las dos orillas I. Educación y vivienda” organizado por  Y Retiemble y Traficantes de Sueños. Se celebra el viernes 10 de noviembre a las 19:00 horas en Traficantes de sueños, participaremos en un acto junto a una persona de Errekaleor Bizirik y otra del colectivo Y Retiemble.

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Un día después estaremos presentes en las “V Jornadas de Pedagogía Libertaria” celebradas el sábado 11 de noviembre. Podréis vernos a las 10:45 en una charla que contará la experiencia de una escuela libertaria.

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Disfruta con nosotras de estos dos eventos y conoce como funcionamos.

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CHARLA-TALLER SOBRE INTEGRACIÓN SENSORIAL E INFANCIA

CARTELINTEG.SENSO

Hamza tiene nueve años le gusta leer y tocar fuerte el tambor. De pequeño no le gustaba que le cogieran en brazos y se agobiaba en los columpios. Marta se pone muy nerviosa cuando otras criaturas juegan a su alrededor. Los ruidos y el movimiento rápido de sus compis de clase la agobian. Niara no soporta que la peinen y si se ensucia inmediatamente se quiere cambiar.

El procesamiento sensorial consiste en organizar las sensaciones que nuestro cuerpo recibe a través de los estímulos y ofrecer una respuesta adaptativa. Es un proceso por el cual nuestro organismo regula, modula y discrimina dichos estímulos. Cuando alguno de estos pasos falla, podemos tener dificultad en la integración de los sentidos y nuestra respuesta puede que no esté “acorde” con dicho estímulo.

Es por esto que muchas criaturas no soportan ruidos muy intensos, como el de una aspiradora, se agobien con el contacto físico o les resulte realmente insoportable tener que permanecer sentados en algún lugar.

A través de esta charla-taller recibiremos claves desde la mirada de la Integración Sensorial para poder observar, detectar y acompañar a criaturas con dificultades en la organización de los sentidos.

Impartido por:

Irene Torrón Morata. Terapeuta Ocupacional, con experiencia en el trabajo con infancia desde diferentes enfoques (especialista en integración sensorial, terapeuta Bobath, DIR-Floortime, Pikler, técnicas neuropsicológicas, etc) y con una mirada desde la educación respetuosa y no directiva. Ha trabajado en diferentes ámbitos y proyectos relacionados con la neurorrehabilitación y la educación.

Mari Ángeles Sancayo. Terapeuta Ocupacional especialista en Integración sensorial. Formada en diferentes modelos y técnicas (DIR-Floortime desarrollo nourofuncional, TMR, reflejos primarios…)Ha diseñado y coordinado diferentes proyectos de terapia ocupacional en el ámbito educativo. Trabaja bajo un enfoque terapéutico respetuoso con la infancia y sus necesidades de desarrollo.

Ambas forman parte del equipo del Centro de Desarrollo Integral Samay.

Dirigido a familias y profesionales relacionados  con la niñez.

Bebés que no se desplacen podrán acompañar a la persona que realiza el taller.

Habrá espacio para peques que tendrán que estar acompañadas/os por una persona de referencia.

RESERVAS EN: eventos.info.latribu@gmail.com

 

NIÑAS Y NIÑOS

Un niño y una niña no son dos niños.

Una niña no es el femenino de un niño.

Una niña cuidando a un niño no es una madre.

Un niño que crece no es un juguete.

Un niño que roba para comer no es un delincuente.

Un niño preso es una acusación para nuestra pretendida humanidad.

Un revolver de plástico no es un juguete, sigue siendo un revolver.

Una niña anoréxica no es una Barbie.

Un niño o una niña desnutrida son un grito que no calla nunca. Nunca.

Una niña o un niño golpeado son nuestros sueños lastimados.

Una niña que prostituyen no es una prostituta, es una víctima del abuso sexual, una víctima también de nuestra indiferencia.

Un niño que trabaja no es un trabajador, es una víctima del capitalismo.

 

(Texto colgado en una de las paredes de la Escuela libre Paideia, Mérida. Desconocemos la autoría).

 

Damos comienzo oficial…a las obras de nuestro espacio!!!!

AUTOGESTIÓN, SOLIDARIDAD, ILUSIÓN Y MUCHO AMORRRRRGGGGG!!!

Este proyecto se autofinancia con las cuotas que cada familia puede aportar, partiendo de unos mínimos básicos y con la idea de que nadie se quede fuera por cuestiones económicas. También se financia echándole mucha imaginación!! si quieres colaborar con unos eurillos aquí tienes nuestro número de cuenta en Triodos (lo menos malo entre la basura):

IBAN ES3314910001213000060422

Se agradece la difusión!!! Salud y alegría!

 

 

Por una escuela feminista.

La escuela es una fiel reproductora de la sociedad patriarcal, incluso en algún aspecto responsable directa de la creación de situaciones generadoras de desigualdad. Este escrito busca visibilizar conductas machistas en la cotidianeidad de los espacios de aprendizaje. Aporta un listado claramente inconcluso que espera y desea ser completado colectivamente.

En el ámbito de la comunicación podríamos empezar por el lenguaje. El lenguaje masculino es masculino. Parece una obviedad, pero es una triste realidad. En el lenguaje escrito intentamos la inclusión con el uso de a/o y @, aunque en la práctica la tendencia creemos que es a leerlo en masculino; por tanto, nosotras proponemos el lenguaje femenino y el neutro (el real) en el lenguaje escrito. Y si queremos dar un pasito más “les niñes”, para romper con el binomio reduccionista masculino y femenino. El uso del masculino como neutro predispone a definir cuál es el papel social, si consideramos que los referentes de “prestigio” (entre infinitas comillas por su cuestionamiento como “referentes”) son masculinos: el policía, el juez, el médico, el presidente, el rey…

Pero en el ámbito comunicativo debemos atender a otras aspectos como el tono de voz, por ejemplo. Siendo más “dulce” hacia las niñas y más “agresivo” hacia los niños. O igualmente la utilización de diminutivos con las niñas (“el osito”) y superlativos con los niños (“¡Vamos grandullón!”)

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Foto de Kate T. Parker.

Otro ámbito importante es la generación de expectativas. Frases como “Un par de chicos fuertes que me ayuden a mover esta mesa”. Pudiéndose pensar: “Yo no soy chico, así que no me está pidiendo que ayude y además no debo ser fuerte”. Generando igualmente expectativas resaltando la belleza y la delicadeza en las niñas y la inteligencia y la fuerza en los niños como pretendidas cualidades “naturales”. Teniendo además un añadido en la connotación que se le da a estas palabras, ser fuerte se entiende como positivo, mientras que la delicadeza se tiene como algo negativo. Otro ejemplo pudieran ser frases como “Las niñas son más calladas y tranquilas”, pudiéndose interpretar expresiones como ésta como generadoras de sumisión, de negación de la capacidad de autodefensa…

Sería interesante observar las bromas que realizamos a los niños y la casi inexistencia hacia las niñas.

Y un aspecto muy determinante en los espacios de aprendizaje es la actitud que manifestamos en relación al juego. La creencia de que las niñas son más delicadas, más débiles, implica un mayo nivel de protección, que puede no sólo limitar el juego, sino también la capacidad de autoconocimiento de las capacidades propias, estando condicionada por las apreciaciones externas. O directamente el uso de expresiones como “No seas tan bruta que pareces un chico”. Apuntar asimismo la limitación que provoca la ropa con la que vestimos (puesto que en la mayoría de las ocasiones no permitimos que elijan la vestimenta deseada). Vestidos, sandalias, zapatos… pueden limitar los movimientos, pero “Es que está tan bonita”. O el uso de complementos como lazos que estorban en muchos juegos por su fragilidad, peinados que se deshacen con el movimiento…

Las interacciones. Las interacciones de las personas adultas hacia las niñas y los niños, la actitud y el lenguaje que se asume pueden ser realmente dañinas. Ante una caída: “Mi niña, pobrecita, ¿estás bien amor?”. Ante un niño: “Venga valiente que no ha sido nada. Vamos machote, arriba”. Cuando se manchan jugando: “Pero princesa, ¡el vestido blanco!” vs “Si es que eres un travieso, todo el día lavando ropa”.

El uso de materiales sexistas. Películas, canciones, cuentos… con claro contenido sexista, en muchos casos de forma totalmente consciente, pero justificando la necesidad de emplear “cuentos tradicionales” por su contenido. La ausencia de mujeres en los libros de texto (sobre todo en los libros de historia) o siendo necesario reflexionar sobre qué actividades realizan. Y los juguetes: relacionados con la acción para los niños y con los cuidados para las niñas.

El uso de los espacios. Cuestión de la que directamente pudiera responsabilizarse a las escuelas como generadoras de desigualdad. Colocar un campo de fútbol y otro de baloncesto ocupando la mitad del patio, condiciona a que los niños posean el monopolio del espacio. “Pero las niñas también pueden jugar al fútbol”. Sí, es cierto, pero culturalmente se incita, se fuerza, a que sean los niños quienes lo hagan. ¿Cuantos partidos de fútbol o de baloncesto femenino podemos ver en la televisión en comparación a los retransmitidos de hombres?

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Foto de Kate T. Parker.

Y en último lugar, pero no por ello de menor importancia, la sexualidad. “¿Ya tienes novia?” condicionando, determinando la orientación sexual, “¿Ya tienes pareja?” si acaso, aunque también pudiera analizarse como símbolo de perpetuación de la pareja monógama heterosexual. E incluso siendo una pregunta completamente absurda a según qué edades, por carecer de significado para les niñes. La interiorización de la cultura de la violación desde la niñez: “Si te tira del pelo es porque le gustas”. Y para terminar, el menor contacto físico hacia los niños y el menor número de conversaciones relacionadas con emociones y sentimientos con los niños: por considerar que acompañar el ámbito emocional provoca “debilidad”.

Desde las Escuelas Libres se le da mucha importancia a la formación sobre acompañamiento y muy poca a la formación feminista. Podríamos pensar que el hecho de “acompañar al ser” es suficiente para paliar el patriarcado en los espacios respetuosos, pero es insuficiente si no nos hacemos un trabajo introspectivo familias y acompañantes que pueda paliar este sexismo cotidiano y normalizado que llevamos dentro y que nos hace tener sutiles diferencias a la hora de relacionarnos con les niñes.

No tenemos excusa para empezar a trabajar estos ámbitos, no podemos culpar a la Inspección educativa, al Ministerio de Educación, a los recortes, al currículum, a la cultura… aunque es cierto que es un duro trabajo por los valores que tenemos interiorizados o por la pérdida de privilegios que supone para los hombres. Pero únicamente desde el trabajo de deconstrucción de las personas adultas y su relación respetuosa con la niñez podremos ir reduciendo el patriarcado en los espacios de aprendizaje. Que el papá aparezca con un mandil en la cocina es necesario, pero es claramente insuficiente.

Por una escuela feminista

Acompañando a La Tribu…salimos en la radio.

Lxs compas de Cabezas de Tormenta nos invitaron a charlar en su programa nº 119…

#119 – Acompañando a La Tribu